Mensaje de Generación de Ing. Civiles 2011-2016
- Rodrigo Israel GV
- 5 ago 2016
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 30 nov 2019

Este es el segundo mensaje que lo hable leyéndolo, y debo decir que no me sentí para nada bien. Me di cuenta que debo hablar lo que soy, no lo que preparo. Me sentía muy nervioso, ya que lo hablaría para gente que me ha juzgado, y que se que no les caigo bien, pero debia hacerlo, agradecerle a Dios la oportunidad de estar ahi parado, y mas que nada a mi padre y madre que me acompañaban en el evento, personas por las cuales puedo decir que soy quien soy.
_Quiero dedicar este mensaje a los estudiantes de ingeniería civil del país y a la generación de egresados de este año, 2016, con un saludo especial a los de la Facultad de Ingeniería Civil, de la Universidad de Colima, de la cual este año también a mí me tocó ser egresado.
Quiero hacer de este mensaje, un agradecimiento para todas esas personas que han contribuido en la formación de nuestra carrera ingenieril. Gracias a todos esos maestros, que se preocupan día con día para que aprendamos, para que nos esforcemos en conocer más. Gracias a esos maestros que les importa compartir su conocimiento, que verdaderamente nos facilitan el aprendizaje. Gracias también a los profesores que nos exigen, que nos piden que demos lo mejor de nosotros para poder pasar, porque gracias a ellos vamos extendiendo nuestros límites. Gracias a la academia, que velan porque sean los mejores y más completos planes de estudios los que llevemos, para que día con día salgamos mejor preparados. Gracias a los directivos, quienes nos acercan a las autoridades universitarias para que podamos gestionar y encontrar apoyos, también a quienes se preocupan porque el ambiente dentro de nuestras facultades sea el mejor posible. Gracias a los secretarios administrativos y académicos y a las demás secretarias, quienes siempre están ahí para facilitarnos los tramites y resolver dudas. Gracias a los asesores de tesis de cada uno de los estudiantes que se titulan por esta forma, quienes siempre con buena disposición nos enseñan y comparten el conocimiento que han adquirido, ya que ellos nos ayudan a desarrollar habilidades de investigación, entre otras cosas. Gracias a nuestras familias, quienes ponen de su parte para lograr formarnos.
Quiero mencionar y dar las gracias a los profesores que me formaron, y que fueron parte de los nombres de mi generación, y que además están grabados en las mentes y corazones de mis compañeros; por una parte el estimado Geólogo, Miguel Cervantes Juárez, de quien fui parte de su último grupo, y de quien aprendimos que “no hay preguntas tontas, sino tontos que no preguntan”. También al Ing. Eduardo de la Fuente Lavalle, quien se esforzó mucho porque aprendiéramos de la mejor manera los temas de su materia, y quien nos enseñó a no ser “sisis” ni “ninis”, sino que nos motivó a tener criterio. Y hablando de los padrinos, doy las gracias a estas personas que siempre se preocupaban por dar lo mejor de sí, y por motivarnos a aprender, a ser mejores. Gracias Dr. Sánchez Alejandre, gracias Dr. Mendoza Cano.
Cuando entré a la carrera, tuve metas y sueños, esforzarme, dar lo mejor de mí, no dejar pasar el tiempo, aprovecharlo al máximo. Hoy los invito a que día a día, nos pongamos metas, objetivos, propósitos; soñemos por lo que queremos alcanzar. Del tamaño de nuestros sueños, será el tamaño de nuestros logros. Esforcémonos y seamos valientes, no permitamos que el aroma de la corrupción, tan flagrante en nuestro gremio, siga gobernándonos, estemos unidos; practiquemos todo lo que hemos aprendido, practiquemos la ética, la moral, la honestidad. Vivamos como hombres libres, procuremos no deber favores para que no perdamos nuestra libertad. Seamos felices en lo que hagamos. Hagamos nuestro mejor por papel, por nosotros, por México, por las futuras generaciones. Sembremos valores, ideas y esfuerzo, para cosechar honestidad, responsabilidad e innovación. Compitamos, pero no contra los demás, sino contra nosotros mismos, para que día a día demos lo mejor de nosotros y vayamos mejorando. Critiquemos lo que queramos al sistema, pero con fundamentos, con bases sólidas, y no caigamos en los mismos errores, porque siempre que criticamos tendemos a hacer lo mismo. Pero sobre todo no nos olvidemos del propósito de nuestras carreras, el procurar el bienestar social a través de infraestructura urbana, sin olvidarnos nunca del factor social. Que el estado económico no sea el más importante en nuestras vidas, hagamos las cosas con amor y no por dinero.
Culmino mencionando la siguiente frase, del escritor escoces, Tomás Parlaim en el siglo XIX: “La historia de la humanidad bien podría escribirse con la vida de algunos hombres y mujeres que no tuvieron miedo de hacer lo que debían”, misma que hace alusión a que la grandeza humana sólo se logra con esmero, principios y valores, en la búsqueda incansable de nuevas alternativas de solución, y que sólo se logra en aquellos que no tienen miedo de ser extraordinarios.
Somos la generación que cree que las cosas si se pueden hacer bien, que no se rinde, que no pone pretextos, que sueña, que lucha, que inventa, que piensa. Somos la generación limpia, que cumplirá con los sueños de todos aquellos que han dado sus vidas porque este país salga adelante. Viva México._